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El investigador y escritor Armando Valdés Zamora está en Buenos Aires. En otra vida fue atleta y alguna vez nació en Cuba, según le gusta decir, porque lleva treinta años en París, donde se doctoró con una tesis sobre José Lezama Lima en la Sorbona.
Ha sido también bajo la estela de dos escritores cubanos que se presentó ante un grupo de académicos argentinos la semana pasada. Junto a su esposa, la investigadora y traductora francesa Gersende Camenen, Valdés Zamora llegó al Instituto de Literatura Hispanoamericana de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Bajo el auspicio del Grupo de Estudios Caribeños, ambos académicos ofrecieron una charla bajo el título: “Cartografías de la historia intelectual cubana anterior a 1959, un repaso por la obra de Gastón Baquero y Lydia Cabrera”. De esta manera llegan a Buenos Aires dos autores exiliados por la revolución cubana, proscritos por su fanática política cultural y luego rescatados lentamente gracias a la tenacidad de escritores, jóvenes y no tanto, que persisten en la isla.
De la etnógrafa Lydia Cabrera, Gersende refirió haberse acercado a Cuentos negros de Cuba, aquel libro que con tanto éxito se publicó en París, en 1936. Para la investigadora francesa, se trata de una obra donde Cabrera, autora del célebre El Monte, “elabora un discurso” y “experimenta modos de narración y discursos en una frontera entre literatura y etnografía”.
Como también es traductora para Gallimard de autores como Borges, Gersende, además de otros aspectos formales del libro, llega a este material de Lydia Cabrera con el deseo de volver a traducirlo.
“Ese texto no se volvió a publicar, se publica en 1936 y no se reedita. Los cuentos son textos realmente maravillosos, desde un punto de vista poético, narrativo…”
En mayo de 2026, Gersende Camenen obtuvo la habilitación para dirigir tesis doctorales con el material ahora presentado y que tituló: “Voces en tránsito, oralidad, etnografía y traducción en Cuentos negros de Cuba de Lidia Cabrera”.
Valdés Zamora, por su parte, obtuvo también este mismo año igual habilitación con “Imaginación crítica y poética en la obra de Gastón Baquero, un capítulo de la historia intelectual cubana 1936-1959”.
Por esa obra nos encontramos también en un café de la calle Santa Fe, donde este cubano, que ha escrito poesía, cuentos y ensayo, me comentó de su acercamiento al escritor banense, autor de poemarios como Saúl sobre su espada o Poemas invisibles.
“Cuando Baquero muere, yo estaba acabado de llegar a Francia. No tenía los medios para conocerlo antes y se me queda en alguna parte de la cabeza. Escribí un poema que está publicado en un poemario mío que salió en Madrid, en el año 2010, sobre esa noche”, me cuenta Valdés Zamora, aunque el grueso de la charla será una entrevista que publicaré más adelante.
Ahora me limito a lo que se dijo durante la conferencia para sus colegas argentinos, a quienes aseguró que Baquero se ha quedado “en los límites de las fronteras de los cubanos”, razón que lo llevó a sumergirse en su obra.
Se trata de uno de los poetas y periodistas más importantes de la isla, cuya biografía Valdés Zamora considera de “un desorden tremendo”.
Su investigación, que pronto será otro libro en la editorial Verbum, le tomó 18 meses de escritura: “La primera parte está dedicada a su teoría, su visión teórica, lo que yo llamo imaginación crítica”, apunta.
Para ese análisis, dijo, fueron fundamentales la relectura de poemas como “Palabras escritas en la arena por un inocente”, “Testamento del pez” y “Teoría de la línea de la esfera”.
El investigador, nacido en La Habana, en 1964, observa al objeto de su análisis “como un todo”, como el individuo determinado por su medio y circunstancia. De esa manera se sumergió en Gastón Baquero, desde una perspectiva crítica que, subraya, parte de su preferencia por métodos desarrollados por la escuela de Ginebra.
“A mí me llamó mucho la atención ese Baquero, es decir, por una parte, un periodismo realmente estético, de reseñas, de ensayos literarios; y, después, el hombre que contradecía ese gran poeta que era”.
Conectado con la labor de investigadores como Carlos Espinosa, Rafael Rojas o Ernesto Hernández Bustos, Valdés Zamora compuso un fresco amplio de Gastón Baquero, por algunos considerado el mejor poeta cubano o ensayista brillante, al tiempo que se recuerda como un polémico periodista que al frente del Diario de La Marina podía escribir tres diarios por día y ganar 18 mil pesos, o su equivalente en dólares, siendo también cercano a Fulgencio Batista.
“En Cuba el hombre político aplastó al poeta, hasta los años noventa”, apunta Valdés Zamora, y recuerda una anécdota, el momento en el cual Baquero y Eliseo Diego se encontraron en España.
“Ese encuentro fue completamente fortuito, en la residencia de los estudiantes de Madrid, donde se realizaba el encuentro de poetas del exilio. Fue un encuentro para él muy significativo. Nadie supo hasta ese momento que fue Eliseo Diego quien lo escondió en su casa, en las afueras de La Habana, hasta que pudo tomar un avión y salir de Cuba. Como una frase muy linda de Eliseo Diego: ‘Entonces, no sabíamos que la poesía no se inscribe en el mismo tiempo de la historia, sino en el del espíritu’”.
Por pasajes como estos, Gastón Baquero y Lydia Cabrera estuvieron por estos días en Buenos Aires. Armando Valdés Zamora y Gersende Camenen han sido los responsables de un regreso marcado esta vez por los aplausos de la academia y los gritos de la hinchada, que ni al interior de un recinto universitario ha dejado de alentar a su selección de fútbol, brillante en el Mundial.













