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El Parque Zoológico Nacional de Cuba, en La Habana, cerró sus puertas por tiempo indefinido debido a problemas con el suministro de agua y electricidad, dos recursos esenciales para el funcionamiento de la instalación y el cuidado diario de los animales.
La institución comunicó la suspensión a través de sus redes sociales, pero no informó una fecha estimada para la reapertura ni detalló las medidas que adoptará mientras permanezca cerrada al público.
El anuncio atribuye el cierre a las dificultades con ambos servicios, pero deja sin respuesta algunas de las principales interrogantes que surgieron tras conocerse la medida:
¿Cómo se garantizarán durante la suspensión el suministro de agua, la preparación de alimentos, la limpieza de los recintos y el resto de los cuidados que requieren las especies alojadas en el parque? ¿Qué sucederá con esos animales?
La falta de agua afecta tareas básicas de un zoológico, desde el consumo de los animales hasta la limpieza de jaulas y corrales, los utensilios utilizados para preparar alimentos y las condiciones de higiene de las instalaciones.
Por su parte, los problemas eléctricos pueden comprometer sistemas de bombeo y otras operaciones necesarias para el funcionamiento del recinto, señaló un reporte de Infobae.
El zoológico no ha informado públicamente, hasta ahora, sobre un plan de contingencia para garantizar esos servicios mientras permanezca cerrado.
Cierre en medio de la crisis de servicios
La suspensión ocurre mientras Cuba atraviesa una profunda crisis de servicios básicos, marcada por prolongados apagones y dificultades para garantizar el suministro de agua en distintas zonas del país.
La decisión también vuelve a poner bajo atención las condiciones en las que se encuentran los animales del parque, así como problemas con el combustible, el funcionamiento de algunas áreas y el mantenimiento de las instalaciones.
En los comentarios publicados junto a la comunicación del zoológico, varias personas preguntaron precisamente por la situación de los animales y por las condiciones en las que permanecerán mientras la instalación esté cerrada.
La ausencia de información deja abierta la pregunta sobre cómo se garantizarán las necesidades básicas de los animales mientras persistan los problemas de agua y electricidad.













