El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, confirmó este martes que el organismo mantiene contactos con “varios países interesados” en hacer llegar combustible a Cuba, en un intento por mitigar la severa crisis energética en la isla.
De acuerdo con un despacho de la agencia Europa Press, el portavoz adjunto de Guterres, Farhan Haq, explicó en rueda de prensa que la ONU ha iniciado conversaciones con gobiernos dispuestos a ayudar a La Habana a paliar los prolongados apagones y caídas de su sistema eléctrico.
“Hemos estado hablando con varios países interesados en ayudar a Cuba para asegurarnos de que, por razones humanitarias, Cuba tenga el combustible que necesita para sus necesidades humanitarias”, señaló.
Aunque no detalló qué naciones han mostrado disposición concreta, Haq subrayó que el objetivo es garantizar un suministro mínimo que permita sostener servicios esenciales, en un escenario signado por las crecientes presiones y el cerco petrolero de EE.UU. a la isla.
“En meses anteriores logramos algunos avances en la recepción de cantidades limitadas de combustible, y seguimos trabajando en ello”, añadió, reconociendo que los esfuerzos diplomáticos aún no se traducen en una solución estable.
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La Habana responsabiliza al bloqueo estadounidense
En paralelo, el ministro de Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, denunció que los apagones y los colapsos del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) “son consecuencia directa del genocida bloqueo de Estados Unidos contra Cuba”.
A través de sus redes sociales, Rodríguez sostuvo que las restricciones impuestas por Washington no solo impiden la libre importación de combustibles, sino que también bloquean la entrada de piezas y repuestos necesarios para mantener operativas las plantas eléctricas.
“El bloqueo impide la colaboración con expertos de otras naciones y dificulta el acceso a financiamiento internacional”, afirmó el canciller, quien como cierre reiteró que “Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí”.
Las desconexiones del sistema eléctrico nacional (SEN) son consecuencias directas del genocida bloqueo de EEUU contra #Cuba, en particular del cerco energético.
Este último no sólo impide la libre importación de combustibles. Bloquea la entrada a nuestro país de partes y piezas… pic.twitter.com/DFKlA1Ebec
— Bruno Rodríguez P (@BrunoRguezP) August 4, 2026
Washington y La Habana: narrativas en pugna
Las declaraciones del ministro cubano respondieron directamente a la Administración de Donald Trump, que un día antes había responsabilizado a las autoridades de la isla de la crisis humanitaria que atraviesa el país.
El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, afirmó en entrevista con la cadena NBC que “la crisis humanitaria que estamos viendo en la isla es un resultado directo del régimen cubano, de su modelo económico que no funciona y de su propia incompetencia”.
En sus declaraciones, recuperó además palabras del secretario de Estado, Marco Rubio, quien sostuvo que “lo único peor que un comunista es un comunista incompetente”.
Pigott acusó al Gobierno de La Habana de “saquear los recursos del pueblo cubano para llenarse los bolsillos” y defendió que el embargo estadounidense contempla excepciones para alimentos y medicamentos, negando que las sanciones impidan la llegada de productos básicos a la isla.
Impacto social de los apagones
Los apagones han precarizado la vida cotidiana de millones de ciudadanos. En La Habana, los cortes superan como promedio las 20 horas diarias, mientras que en localidades del interior se prolongan en ocasiones por 72 horas o más.
Esta situación ha paralizado servicios básicos, como el agua, ha lastrado aún más la ya precaria economía del país, ha afectado hospitales y ha impactado particularmente con fuerza en la vida cotidiana y familiar. Por demás, la crisis energética se suma a los problemas de abastecimiento de alimentos, medicinas y otros artículos, generando un escenario de creciente malestar social.
En este contexto, la intervención de la ONU busca abrir un canal humanitario que permita aliviar la presión sobre la población, aunque las gestiones diplomáticas todavía enfrentan obstáculos políticos y logísticos.
La confirmación de contactos internacionales por parte de Naciones Unidas representa un paso relevante, pero insuficiente para resolver la crisis estructural del sistema eléctrico cubano. La dependencia de combustible importado, la obsolescencia tecnológica y las restricciones financieras derivadas del embargo estadounidense configuran un panorama muy difícil de superar.
La ONU insiste en que su papel es estrictamente humanitario y que las gestiones buscan garantizar que Cuba pueda sostener servicios básicos mientras se exploran soluciones de mayor alcance.













