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Gretel Cazón descubrió muy pronto que el arte sería el eje de su vida. Primero llegaron la música y el teatro; después, los años de estudio, los escenarios, los personajes y una carrera construida desde la disciplina y el respeto por el oficio. Sin embargo, más allá de los títulos o los proyectos que ha acumulado, hay algo que permanece intacto: la pasión con la que asume cada nueva oportunidad.
Actriz, cantante y directora, ha transitado con naturalidad por el teatro, la televisión, la música y el cine. Mientras el público cubano vuelve a encontrarla en la telenovela Entre aguas, la artista continúa alternando ese trabajo con presentaciones en escenarios internacionales y nuevos proyectos que alimentan su vocación creativa.
En esta conversación, Gretel habla de sus primeros pasos en el ISA, del lugar privilegiado que ocupa el teatro en su vida, de la música como una experiencia casi mística, de su regreso a la televisión y de una filosofía que ha ido construyendo con los años: disfrutar el presente, agradecer cada oportunidad y seguir creando sin perder la capacidad de emocionarse.

¿Cuándo empezaste a ver tu vida más enfocada en el arte?
Comencé a estudiar en la Universidad de las Artes (ISA) al terminar el preuniversitario. Ya entonces llevaba algunos años estudiando música y teatro con maestros particulares, porque desde mi adolescencia temprana descubrí mi pasión por el arte.
Afortunadamente, ingresé por curso regular en la especialidad de Canto Lírico. Me gradué y, luego de haber estrenado el musical Cabaret en Cuba con la compañía profesional Mefisto Teatro, me gradué también de la carrera de Actuación en el ISA. Allí aprendí herramientas técnicas, adquirí cultura, rigor y, especialmente, respeto por la profesión, valores que me acompañan siempre.
Se nota tu pasión por el teatro. ¿Es tu hábitat natural?
Amo el teatro. Lo disfruto como artista y como espectadora; de niña mi madre me llevaba mucho y yo siempre quería participar porque me sentía libre, de creer y hasta de portarme mal cuando me subían a escena; allí la autenticidad se aplaudía.
El teatro es como un espejo que refleja el alma humana en toda su dimensión; soy feliz interpretando historias que conmuevan al público presente en la sala; es un acto de empatía y comunión que puede hacernos mejores seres humanos.
He actuado en destacadas compañías, con diversas estéticas, en musicales, obras dramáticas, comedias, clásicos, etc., y todas me han aportado.
Hoy formo parte de Vital Teatro, dirigido por Alejandro Palomino, donde disfruto y aprendo de nuestros procesos de creación y, además, tengo próximas algunas giras con mi unipersonal “Girasoles para María” escrito por Irán Capote y dirigido por Joel Angelino, una experiencia excelente que agradezco a ambos artistas.
Estoy convencida de que el teatro es un espacio de crecimiento y es el mayor poder que posee un actor; si tienes al menos un espectador, no necesitas nada más, puedes hacer teatro.

¿Es importante probar en todos los medios antes de decantarse por uno de ellos?
Cada medio me ha brindado satisfacciones. Son experiencias diferentes y no pienso renunciar a ninguno, porque me siento bien en todos, siempre que la obra tenga calidad.
¿Tu relación con la música fue “amor a primera vista”?
Sí, y además fue un amor correspondido. Crecí rodeada de músicos y la llevo dentro. Recuerdo el primer día que llegué a la Facultad de Música a estudiar: me sentí desbordada de amor e inspiración, y así me siento cuando canto, en una vibración muy alta. Yo digo que se canta con la frecuencia de los ángeles. Para mí, la música es mística y sanadora.
Llevabas varios años alejada del espacio de la telenovela. ¿Fue por decisión personal o por falta de ofertas?
Llevo varios años haciendo giras y presentándome en escenarios internacionales, experiencia muy enriquecedora también. Por ejemplo, presenté mi espectáculo unipersonal musical Girasoles para María en el Festival Internacional de Teatro Singular de Galicia, en el Festival Internacional de Teatro de Alentejo, en Portugal; además en Barcelona, en las Islas Canarias, y también canté acompañada de mis músicos y de la orquesta colombiana Boleoro en el fin de año de 2025, durante la Gran Feria de Cali, entre otras cosas.
Fue un honor y un placer; pero, por supuesto, esta dinámica no me permitió hacer televisión u otros trabajos en la isla.

Formas parte del elenco de la telenovela Entre aguas, que está en transmisión en la televisión cubana. ¿Cómo fue el proceso de construcción de tu personaje, Lisset?
El proceso de trabajo en la telenovela Entre aguas fue grato para mí. La dirección de actores fue muy acertada. Nos interesaba crear a una mujer que defiende su felicidad ante enjuiciamientos ajenos, pero no sin sentir contradicciones y dudas, porque así somos.
¿Has notado la repercusión de tu personaje entre el público, en la calle y en las redes sociales?
Mi regreso a la telenovela Entre aguas con la polémica enfermera Lisset está siendo muy emocionante. Diariamente se me acercan personas a hablar del tema y recibo muchas muestras de cariño de mi pueblo, el público de la televisión cubana, donde debuté con la telenovela Aquí estamos y donde trabajo hace más de 15 años.
Es el público que más me conoce, el que me ha visto crecer y madurar, el que también va a verme al teatro y me ha aplaudido siempre. Compruebo que el espacio de la telenovela sigue teniendo muchos seguidores atentos a la entrega de sus artistas.

Desde que terminas de grabar un audiovisual hasta que se estrena transcurre mucho tiempo. ¿Mantienes las expectativas controladas de cara a un nuevo proyecto?
Suelo estar creando y soñando varios proyectos a la vez. En ocasiones tengo que posponer algunos, pero mantengo la intención de realizarlos en el futuro.
¿Una actriz debe enriquecer un personaje con sus propias características o debe respetar el guion al pie de la letra?
El guion hay que respetarlo y enriquecerlo a la vez. Está creado como una guía con directrices que enrumban la vida de los personajes; es un texto horadado: hay que llenarlo de acciones, sentimientos e intenciones. El trabajo del actor es entenderlo a profundidad y aportarle vida.
¿Te seduce más un gran actor o una persona que, siendo un actor promedio, te resulte un gran compañero?
A mí me seducen las buenas personas. Yo las prefiero en todo. Si para una obra es necesario que alguien que no lo es integre el elenco, eso lo decide el director. La prioridad siempre debe ser el bien de la obra, aunque suelo pensar que el talento artístico y la virtud van de la mano.
¿Cómo ha sido tu relación con el cine?
Estar en el séptimo arte es muy gratificante para un actor. He amado las experiencias que he tenido, por ejemplo, de la mano del cineasta canario Santiago Ríos. Recién acabo de filmar El séptimo bulbo, uno de los cortos que integrará una nueva película del Icaic, dirigida por Maikel Rodríguez y Amílcar Salatti. También fue una experiencia entrañable.
¿El artista es un ser privilegiado?
Pienso que podemos vivir enamorados de lo que hacemos. En ese sentido, sí somos privilegiados. Tener una pasión, tener fe, ayuda a vivir y a sobrevivir en muchas ocasiones.

¿El éxito es imprescindible para un creador?
El éxito es relativo; depende de cómo lo interprete cada uno. El éxito puede ser dominar tu arte y saber que logras emocionar a las personas desde cualquier escenario. No importa el tamaño de este; importa el don del arte que habita en el alma del artista.
¿Qué te aportó la experiencia de conducir espacios televisivos como A rajatabla y Nuestra canción?
La conducción de A rajatabla y Nuestra canción durante varios años me permitió dialogar sobre las temáticas que adoro: la actuación y la canción. Conocí y entrevisté a muchos colegas que admiro, acerqué su obra al público, aprendí y aproveché mucho este rol.

Eres actriz y directora. ¿Cómo debería ser la relación ideal entre ambas responsabilidades?
La relación de un actor y un director debe ser de respeto y diálogo. Yo necesito creer, incluso admirar, a quien me va a dirigir; necesito sentir que la obra le importa mucho, que la ama, la domina y cree en ella, porque yo tengo que creer y amarla también.

¿Has ido logrando los objetivos que te has marcado en cada momento?
He visto cumplidos muchos de mis sueños, he vivido algunos que ni soñé; otros no, pero realmente no me marco objetivos. Los desafíos de la vida me han enseñado que somos muy vulnerables y es preciso disfrutar cada minuto. Vivo el día a día y agradezco las oportunidades y a las personas buenas que llegan a mi puerta a proponerme un proyecto, un personaje, y a los que me siguen y me apoyan.
¿Qué experiencias anhelas como actriz?
Necesito seguir actuando historias interesantes, conmovedoras, cantando buenas canciones, abrazando a mis colegas, descubriendo nuevos artistas y despertando una emoción, una sonrisa en el público. Y si puede ser entre mi gente de Cuba, me doy por satisfecha y doy gracias.













