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Renato Arza (Santiago de Cuba, 1981) ha estudiado actuación, locución y fotografía en Cuba. Hasta el momento ha realizado las siguientes exposiciones personales: Oníricas y silentes (Centro Cultural Interactivo “Allegro”, Santiago de Cuba, 2022), Desajustes del alma (Centro Provincial de Artes Plásticas y Diseño, Santiago de Cuba, 2023), Espacio de cimarronas (Casa de África, La Habana, 2024), Más allá (Galería Oriente, Santiago de Cuba, 2025), Trance (Biblioteca Nacional de Cuba, La Habana, 2025) e Inside (Salón Provincial de Arte, Holguín, 2025).
Su fotografía es de estudio. Arma set como si de una filmación se tratara, poniendo especial cuidado en la iluminación y el diseño del ámbito a filmar, en donde aparece una figura central en posiciones y con aditamentos sugerentes.
Mirando su trabajo, concluyo que todo viene pensado desde los inicios y que queda poco espacio para la improvisación. Serían algo así como fotos con storyboard. Un método de creación como otro cualquiera que a él le da muy buenos resultados.
Como tenemos mucho que mostrar, hablemos poco.

¿Cómo fueron los comienzos?
Todo comenzó por el año 2017, cuando vivía en Buenos Aires y tenía que estar muchas horas en las calles. Me fui [de Cuba] por motivos personales, y allá tuve la oportunidad de estudiar una especialización en doblaje al castellano neutro.
La ciudad porteña tiene muchas imágenes cinematográficas. Todo parece indicar que, como provengo del mundo de la radio y la televisión, podía captar esos fotogramas, la mezcla de la arquitectura impresionante con personas deambulantes, matizada por carteles y anuncios de publicidad. Los colores de las diferentes épocas del año, con sus olores de estación, contrastaban perfectamente con lo que sería años más tarde la atmósfera de mis historias.
Eso me motivó a tener mi primera cámara —que aún conservo—, y con ella hice los primeros trabajos, una vez que regresé a Santiago de Cuba, en 2019.
Me acerqué a un curso de fotografía que daba el maestro René Silveira. Mis compañeras de clase fueron mis primeras modelos. Me interesaba la fotografía de moda, pero en Santiago hay muy poca actividad de ese tipo.


Me puse, entonces, a crear imágenes que contaban historias que surgían después de una sesión de grabaciones de radio, por una conversación casual en la calle, la situación del país reflejada en mi entorno, la pérdida de un ser querido, la emigración, la desesperación de la gente por tal o cual tema.
Era mi forma de expresar todo aquello, a lo que viene a poner el puntillazo la enfermedad de mi madre, un cáncer agresivo de los huesos. Sólo permitió que la cuidáramos mi padre, mi hija y yo. Así es que tuve que agarrarme de la fotografía como una vía de escape hacia un mundo “onírico y silente”.






¿Qué buscas y qué encuentras en el ejercicio de la fotografía?
Busco y encuentro paz. Me adentro en un mundo mágico donde sigo siendo un niño jugando a Dios para armarme de historias que me ayudan a vivir. Es la necesidad de hacer fotografía no por placer —aún cuando algo de eso me proporciona—, sino por el impulso de expresarme con relatos que se me pueden ocurrir a cualquier hora y en cualquier lugar.
Es haber llegado a un punto dónde siento la responsabilidad conmigo mismo de darles a conocer a la gente de lo que soy capaz de ver desde mi óptica. No es un hobby. No es complacencia con el espectador, es un intento por traerlo a mi mundo, y de que navegue y dialogue con la historia que relato para que con ella se adentre en esos “desajustes del alma”.

¿Tienes un statement del artista?
A ver este:
Mi nombre es Renato Arza, y fabrico escenas como necesidad de expresión. Es mi forma de interpretar mi circunstancia y hacer de ella una historia.
Es una experiencia sensitiva que explora los rincones más intrincados del ser humano y los pone a flor de piel en este viaje que va “más allá”.
Todas las imágenes las armó como una obra teatral. Todos los elementos que aparecen en el cuadro están puestos en la escena como un montaje escenográfico y han sido confeccionados por mí. Desde el boceto hasta la puesta en escena y la edición final.
No hay manipulación ni inteligencia artificial de por medio, solo retoques de luces y sombras, de texturas saturadas o no.

Háblanos de las colecciones que aquí muestras.
Los sueños vacíos



Los sueños vacíos es el nombre que le he puesto a estas fotos donde están presentes los globos, y viene a ser parte de una nueva expo que estoy preparando donde, además de las alas que aparecen, y que no son más que los racimos del fruto de la palma, ahora le incorporo los globos como elemento para reforzar el discurso.
Son los sueños como los globos que adornan la fiesta de la vida, que aunque estén llenos de aire son tan frágiles como los sueños mismos, y puedes hacerlos explotar y desaparecer.
Es como la letra de la canción de Alejandro Sanz donde dice que Cuba es una isla donde los sueños aprenden a nadar. Son esos sueños que tenemos todos, tan débiles y, a la vez, variados y llenos de esperanza.
Más allá de los sueños




Más allá de los sueños pertenece a mi expo Más allá. El nombre es ese, más allá, y la frase completa el título de la obra.
En esta muestra utilizo por primera vez un elemento que se repite en todas las fotos, estas alas, para sustituir los brazos de las mujeres fotografiadas, que se pueden interpretar como alas en construcción o gastadas.
Esta colección debe tener su origen en el sufrimiento que experimenté durante la enfermedad de mi madre, a quien en ocasiones se les fracturaban los huesos de los brazos.
La mayoría de estás obras, donde aparecen mujeres negras, conviven en una expo que se titula Espacio de cimarronas, mi tercera muestra personal, que se realizó en la Casa de África. Allí tuve el honor de compartir el recinto expositivo con los maestros de fotografía Julio Larramendi y Roberto Chile. Son mujeres negras, desnudas, que, como un todo, forman un universo poético en el cual ellas defienden su espacio y se hacen presencia desde mi mundo. Espacio de cimarronas es una selección de mis expos Oníricas y silentes y Desajustes del alma.

Que tu obra, en ascenso, continúe creciendo.
Gracias.











